viernes, 1 de noviembre de 2013

De por qué no uso paraguas

"Los paraguas son tristes"

Esas fueron las palabras de mi (genial) profesor de Literatura. Siempre me negué a usar para paraguas pero no pensé que había una razón, hoy entendí. Me niego a usar paraguas porque me niego a estar triste. Me niego a que el día me deprima. Me niego a ser una más de las tantas personas con un paraguas negro. Me niego a estar apurada. Me niego a caminar rápido porque me estoy mojando. Me niego a no disfrutar caminar por la calle porque llueve. 

Es primavera! voy a alterar el nombre de mi obra de teatro favorita: Prohibido estar triste en primavera. No hay nada más triste que eso, la temperatura sube y un poco de lluvia no viene mal. Me niego a que un paraguas roto arruine mi día. Me niego a no arruinarme el pelo. Me niego a escuchar Coldplay o Lana del Rey. Me niego a estar con cara de ojete por la calle. 

Hoy caminé treinta cuadras por Corrientes abajo de la lluvia. Love is on the Radio, That's not my name y Just one Yesterday en loop, sonriendo cuando quería, viendo a los ojos a la gente cuando el semáforo estaba en rojo, bancandome los comentarios desubicados y disfrutando cada vez que alguien con paraguas lo levantaba para que yo pase por abajo. Hoy había que escuchar canciones felices, alegres que suban el animo, no que lo bajen.

Un paraguas es casi tan triste como...
 un triciclo en un balcón
el olor de los geriátricos
pensar que los hospitales ven más llanto que sonrisas de alivio
el olor a humedad
una farmacia pequeña a tres metros de farmacity
una zapateria solo de alpargatas
la naftalina
un ramo de flores tirado en la calle

Vivimos con esas imágenes todos los días, 
no sumemos al paraguas. 
Su uso es perjudicial para su estado anímico.

Cuando se terminan las campañas electorales, aparezco yo para seguir convenciendo a la gente de cosas que no van a suceder. 

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