lunes, 21 de enero de 2013


No puedo describir con palabras lo que admiro a este hombre. No solo por las películas que hizo sino por todo lo que significa en el mundo del cine. La verdad es que nunca le dí mucha importancia a las películas hasta que me encapriche con estudiar cine, me anote y empece el curso de ingreso. Estuve a punto de dejarlo, hoy en día no me acuerdo la razón por la que pensé eso y más importante: por la que no lo deje. Y esa es la mejor decisión que tome en toda mi vida. Gracias a que no deje el curso de ingreso, lo aprobé y entre a la mágica carrera de artes audiovisuales en la cual me enamore de las películas. Se que es algo muy común, un 40% de la sociedad debe decir esto hoy en día pero yo lo descubrí cuando empece a estudiar cómo se hace un film. Como un vestido, una luz o el enfoque de un plano puede hacer la diferencia, como un personaje puede identificarte y mostrarte aspectos de vos mismo que nunca pudiste ver y, más importante, como tu modo de ver la vida puede cambiar en 120 minutos. Entiendo que el mundo del cine es un negocio, se hace para ganar plata y la verdad es que hay tanta variedad de espectadores como de películas pero para mí ir al cine y vivir la experiencia de ver un film en pantalla grande es increíble. Desde el asiento que pienso que se ve y escucha mejor hasta el momento en que bajan las luces, la pantalla "se agranda" y el sonido del proyector se hace más presente que nunca. Aunque coincido en que se ve mucho más nítido y mejor en digital. El tema es que para mi una película es más que una película, es el vestuario, la luz, la dirección de actores, la decisión de hacer un plano secuencia. Es mucho más de lo que se ve en pantalla, aunque como diría Hitchcock lo único que importa es lo que ve la cámara. La película Hitchcock me hizo notar lo mucho que amo este proceso, lo que estudio y el resultado final: un film. 

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